Siempre, sobre todo en estos tiempos, se discute cual debería ser la función del periodismo frente a la realidad que nos atiborra de hechos cotidianamente. Es sabido que en la provincia siempre, casi en todas sus acepciones, el periodismo está sumamente condicionado, ya sea, fundamentalmente, por la pauta publicitaria oficial, o por la propaganda de empresas poderosas.
El domingo último salió en el diario Norte-el de mayor tiraje en Chaco-, una nota que difunde las “bondades” de la empresa taninera de La Escondida, Indunor, que abre un nuevo campo para incursionar en cualquier redacción: el periodismo propagandístico. Nada decía el pseudoinforme sobre el terrible impacto ambiental que provoca la fábrica, solo sacaron a un grupo de vecinos que protestaban por ese tema, pero se aplicó el método de ocultamiento de la información. Es decir, lo pongo pero que se note lo menos posible. Además se contrarresta con la prepotencia de los beneficios ímprobos que brinda Indunor para su localidad
Alguna vez le preguntaron a Rodolfo Walsh que elemento debería distinguir al ejercicio de la actividad periodística, el autor de Operación Masacre respondió. “el periodismo debe ser libre, de lo contrario es una farsa”.
No es el caso Escondidense un hecho aislado. Se ve permanentemente en cualquier conferencia de prensa del gobernador provincial o sus funcionarios: los periodistas no indagan, generalmente, sobre temas escabrosos o comprometedores para el gobierno. Esto se fundamenta no por la incapacidad de los profesionales de la pluma o de la palabra si no por el temor lógico de perder sus condiciones, precarias en muchos casos, de subsistencia. La pauta publicitaria oficial es el único recoveco que pueden recorrer los tantísimos medios que pululan por el Chaco.
Como expresaba Pepe Eliaschev hace poco, la blogósfera puede convertir en periodista a cualquier hijo de vecino. El problema manifestaba Eliaschev, citando al Mark Bowden-prestigioso periodista norteamericano, entre otros medios de Vanity Fair- es que “el periodismo, correctamente ejercido, es enormemente poderoso, precisamente porque no procura el poder, busca la verdad. Los que renuncian a él para contrabandear productos o candidatos o partidos o ideologías disminuyen su propio poder. Se pierden la parte más divertida de este oficio”.
Pero no se trata solamente de diversión, muchas veces en la provincia se nota claramente, no se cumple con varios roles primordiales para el correcto ejercicio de la actividad periodística: la repregunta-sobre todo a los poderosos de turno-, los trabajos de investigación comprometidas. Creo que el trabajo mas exhaustivo en dicho rubro lo observé en Canal 9 –único medio abierto de tv en la provincia- donde preguntaban en la peatonal resistenciana a los ocasionales transeúntes su opinión del desalojo a los piqueteros que estaban tomando la principal plaza de la capital chaqueña.
No trato en ésta columna pararme en un púlpito y empezar a guiar hacia donde debe ir el periodismo local, nacional y si se quiere mundial. Lejos de eso, no tengo ni la capacidad ni la excelencia para ello. Aún así, si la tuviese tampoco correspondería hacerlo por una cuestión de pudor y ética profesional. ¿Entonces? Solo trato de instalar un debate que nos debemos todos aquellos que ejercemos de uno u otro modo lo que alguien alguna vez definiera como la más bohemia de la profesiones.
No se puede hablar de bohemias cuando famosos imitadores de periodismo, con altos índices de popularidad en Chaco, amasan fortunas de distribución de la pauta oficial, mientras otros excelsos escribas-no es mi caso, cabe aclararlo-, deambulan sin obtener un lugar y un espacio donde mejorar la calidad de la profesión y donde si no van “de la mano de” no entran en ningún lado. Y si entran deben trabajar de vendedores publicitarios antes que hacer periodismo.
Lo que abunda en el masivo espacio mediático del Chaco no son los comunicadores pensantes y reflexivos, importa más el como lo dicen que el contenido de su mensaje, una especie de que “importa el envase no tanto lo que va dentro”. No por incapacidades intelectuales, vale recordarlo, si no por estar condicionado económicamente.
Cuando no se cumple con la matriz esencial del periodismo que es el de tener el ojo crítico, se hace pura propaganda, solo basta con remitirse a la nota de la fábrica de La Escondida en Norte para comprobarlo.
Debemos, los periodistas, hacer un análisis profundo sobre que queremos para nuestra profesión y cuales son los mecanismos que serían útiles, desde el cumplimiento de nuestra labor profesional, como para perfeccionar nuestra debilitada democracia por la carencia de sustentabilidad institucional en la que vive, no solo el Chaco si no el país hace tiempo. Carencia que esta clase de periodismo que tenemos contribuye enormemente a que se mantenga de modo inexorable.
Tal vez sea oportuno recordar a Demóstenes que dijo: “Pensad que las palabras que no seguidas de ningún efecto, no cuentan para nada”.
El domingo último salió en el diario Norte-el de mayor tiraje en Chaco-, una nota que difunde las “bondades” de la empresa taninera de La Escondida, Indunor, que abre un nuevo campo para incursionar en cualquier redacción: el periodismo propagandístico. Nada decía el pseudoinforme sobre el terrible impacto ambiental que provoca la fábrica, solo sacaron a un grupo de vecinos que protestaban por ese tema, pero se aplicó el método de ocultamiento de la información. Es decir, lo pongo pero que se note lo menos posible. Además se contrarresta con la prepotencia de los beneficios ímprobos que brinda Indunor para su localidad
Alguna vez le preguntaron a Rodolfo Walsh que elemento debería distinguir al ejercicio de la actividad periodística, el autor de Operación Masacre respondió. “el periodismo debe ser libre, de lo contrario es una farsa”.
No es el caso Escondidense un hecho aislado. Se ve permanentemente en cualquier conferencia de prensa del gobernador provincial o sus funcionarios: los periodistas no indagan, generalmente, sobre temas escabrosos o comprometedores para el gobierno. Esto se fundamenta no por la incapacidad de los profesionales de la pluma o de la palabra si no por el temor lógico de perder sus condiciones, precarias en muchos casos, de subsistencia. La pauta publicitaria oficial es el único recoveco que pueden recorrer los tantísimos medios que pululan por el Chaco.
Como expresaba Pepe Eliaschev hace poco, la blogósfera puede convertir en periodista a cualquier hijo de vecino. El problema manifestaba Eliaschev, citando al Mark Bowden-prestigioso periodista norteamericano, entre otros medios de Vanity Fair- es que “el periodismo, correctamente ejercido, es enormemente poderoso, precisamente porque no procura el poder, busca la verdad. Los que renuncian a él para contrabandear productos o candidatos o partidos o ideologías disminuyen su propio poder. Se pierden la parte más divertida de este oficio”.
Pero no se trata solamente de diversión, muchas veces en la provincia se nota claramente, no se cumple con varios roles primordiales para el correcto ejercicio de la actividad periodística: la repregunta-sobre todo a los poderosos de turno-, los trabajos de investigación comprometidas. Creo que el trabajo mas exhaustivo en dicho rubro lo observé en Canal 9 –único medio abierto de tv en la provincia- donde preguntaban en la peatonal resistenciana a los ocasionales transeúntes su opinión del desalojo a los piqueteros que estaban tomando la principal plaza de la capital chaqueña.
No trato en ésta columna pararme en un púlpito y empezar a guiar hacia donde debe ir el periodismo local, nacional y si se quiere mundial. Lejos de eso, no tengo ni la capacidad ni la excelencia para ello. Aún así, si la tuviese tampoco correspondería hacerlo por una cuestión de pudor y ética profesional. ¿Entonces? Solo trato de instalar un debate que nos debemos todos aquellos que ejercemos de uno u otro modo lo que alguien alguna vez definiera como la más bohemia de la profesiones.
No se puede hablar de bohemias cuando famosos imitadores de periodismo, con altos índices de popularidad en Chaco, amasan fortunas de distribución de la pauta oficial, mientras otros excelsos escribas-no es mi caso, cabe aclararlo-, deambulan sin obtener un lugar y un espacio donde mejorar la calidad de la profesión y donde si no van “de la mano de” no entran en ningún lado. Y si entran deben trabajar de vendedores publicitarios antes que hacer periodismo.
Lo que abunda en el masivo espacio mediático del Chaco no son los comunicadores pensantes y reflexivos, importa más el como lo dicen que el contenido de su mensaje, una especie de que “importa el envase no tanto lo que va dentro”. No por incapacidades intelectuales, vale recordarlo, si no por estar condicionado económicamente.
Cuando no se cumple con la matriz esencial del periodismo que es el de tener el ojo crítico, se hace pura propaganda, solo basta con remitirse a la nota de la fábrica de La Escondida en Norte para comprobarlo.
Debemos, los periodistas, hacer un análisis profundo sobre que queremos para nuestra profesión y cuales son los mecanismos que serían útiles, desde el cumplimiento de nuestra labor profesional, como para perfeccionar nuestra debilitada democracia por la carencia de sustentabilidad institucional en la que vive, no solo el Chaco si no el país hace tiempo. Carencia que esta clase de periodismo que tenemos contribuye enormemente a que se mantenga de modo inexorable.
Tal vez sea oportuno recordar a Demóstenes que dijo: “Pensad que las palabras que no seguidas de ningún efecto, no cuentan para nada”.
* Por Leonardo Espinoza (Lic. en Periodismo)
3 comentarios:
Muy bueno el artículo. Cada vez más el periodismo es manipulado por las empresas. Hasta las obras que están obligados a hacer para no seguir contaminando son convertidas en anuncios de inversiones para que los escondidenses se pongan contentos y en hechos políticos para que capitanich los muestre como un logro de su gestión y que Chaco es pujante. Y si no manipulan a los periodistas manipulan a los políticos. Vamos a ver qué pasa con la diputada que se comprometió a investigar. hasta ella va a empezar a hablar de las inversiones que hacen, pero no de todo lo que no hacen.
Joaquín Lavado se expresaba a través de Mafalda: "apuremosnos a cambiar al mundo, pues a medida que pasa el tiempo es el mundo el que nos cambia"
Decía Arturo Jauretche: "Libertad de los intereses antinacionales y antipopulares para impedir que lo nacional y lo popular tengan medios de expresión. Esto es lo que se llama aquí libertad de prensa", tenemos que tener cuidado que la linea es muy delgada. Fuerza NALA!!!!!!!
Alex de Corrientes
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