miércoles, 27 de enero de 2010

Lo peor de los medios de EEUU en Haití: La tragedia como espectáculo


Para las cadenas de televisión de Estados Unidos, la tragedia de Haití se ha transformado en un espectáculo. El terremoto ha dejado de ser el foco de la atención y los periodistas se han transformado en el centro de la noticia, no las víctimas del seísmo.

En los últimos días, los más conocidos rostros de la CNN han presentado las noticias involucrándose ellos mismos en el desarrollo de las mismas, participando en ellas y además comentando lo que han hecho.

El caso más emblemático es el de Anderson Cooper, el joven y canoso presentador estrella de la cadena de noticias, que una tarde salió a la calle con dos cámaras. Una que llevaba en la mano - que nunca usó- y otra que lo seguía a él.

Al doblar una esquina de Puerto Príncipe y, aparentemente, toparse con una pelea entre saqueadores, Cooper no filmó el acontecimiento sino que trató, cámara en mano -mientras la otra lo seguía- mediar en la discusión. Cualquier televidente lúcido se dio cuenta de que estaba buscando que le dieran un golpe. Todo reportero serio hoy día en la capital haitiana sabe que no se debe involucrar en algo así.

El presentador no se llevó el golpe, sino que le tocó a un joven que estaba cerca y comenzó a sangrar de la cabeza y el rostro se volvió rojo. Todos los golpes en la cabeza sangran mucho y en televisión a colores mucho más. ¿Qué hizo Cooper? Pues dejó caer al piso su cámara portátil de 4.000 dólares, como si CNN tuviera dinero para soltar, y se abalanzó al joven diciendo: “No te preocupes que te ayudo. Te ayudo“.

Y al mismo tiempo que le decía a la cámara que lo filmaba: “Tengo que ayudarlo, voy ayudar a este joven”.

Pero el joven no quería ser ayudado sino escapar del infierno que vivía. Eso a Cooper no le importó porque no estaba dispuesto a perder la presa televisiva y, sin pensarlo dos veces, cargó el joven en la espalda, obteniendo el doble efecto televisivo. Su camiseta se mancho de sangre y’salvó’ a un herido.

No fue lejos, caminó dos o tres pasos, lo sentó en el piso de una esquina y dijo hacia la cámara: “Hemos salvado al joven, es nuestra obligación”.

Otro caso de la CNN, es el doctor Sangay Gupta, el especialista de asuntos médicos de la cadena, que vino a Haití a comentar sobre el estado de salud mental de las víctimas, las posibilidades de epidemias, cómo evacuar a los heridos u organizar un sistema de salud nacional.

Pero Gupta, neurocirujano de la Universidad de California, se llevó la corona en lo que a espectáculo televisivo se refiere. Es que, el hombre que estuvo a punto de ser nombrado ‘Cirujano General de Estados Unidos’ (un alto cargo en el sistema sanitario estadounidense), en uno de sus recorridos por la ciudad, encontró un niño que tenía incrustado en la cabeza un pedazo de cemento.

Lo recogió y lo llevó hacia un hospital militar. Allí decidieron trasladarlo hacia la enfermería del portaaviones Carl Vinson para operarlo porque las salas de los demás hospitales estaban ocupadas.

¿Qué hizo Gupta, en nombre del espectáculo? Se vistió la bata verde, colocó una cámara de CNN en la sala de operaciones y llevó a cabo el procedimiento, narrándolo en vivo y en directo para los espectadores de la cadena.

Eso fue por la tarde. Durante toda la madrugada, CNN repitió las imágenes de la operación continuamente, como el gran hecho de uno de los suyos, a favor de la infancia haitiana.

Y también la Fox
Pero no es sólo CNN. La cadena Fox también está en la misma línea. Desde el primer día trajo al puertorriqueño Geraldo Rivera, el hombre para quien la noticia no tiene interés si él no está por el medio y que, en los tiempos de guerra, va al frente de batalla y le pregunta a los soldados: “¿Si yo me viera en la misma situación que tú, que es lo que yo tendría que hacer para ser igual que tú?”.

Geraldo, como lo conocen millones de personas, llegó a Haití ‘in style’: avión ejecutivo y con las puertas abiertas a toda la nomenclatura naval.

Minutos después de desembarcar en el Carl Vinson, estaba delante de un bebé que nació a bordo de un helicóptero de la Guardia Costera, y volvió a sus viejos hábitos. Le preguntó al médico: “Si yo tuviera que asistir a una madre pariendo dentro de un helicóptero, ¿que es lo que tendría que hacer?”. Y después se vira para la cámara y remata: “Chicos, no intenten esto en casa”.

La tarde en que Geraldo fue al portaaviones, cuando uno de sus helicópteros regresaba a casa tras un día entero evacuando heridos y muertos, un piloto le preguntó al otro: “¿Es cierto que Geraldo estuvo hoy en el barco?”. Y el otro le contestó: “Así es, pero el payaso sólo se quedó una hora”.

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